Hola
Bueno, llegó la primavera y ésta será la única alusión que se haga aquí a la mentada estación. Punto.
Luego de largas y dedicadas cavilaciones llegué a la conclusión de que me volví completamente intolerante. Tolerar es soportar un peso, y en mi caso el peso sería básicamente la ciudad toda, el gran Buenos Aires y alguna que otra provincia. No es punk, ni rebeldía, ni nada que se le parezca puesto que todo esto carece de un sustrato ideológico que me habilite a gritar a viva voz consignas antisistema o cortar una calle o puente, o poner una bomba en un 60 un día de lluvia. Pero por otro lado tampoco voy a ponerme en inquisidor moderno al estilo "Seven" (Pecados capitales). Lo único que pretendo es ser feliz y ser amado, no por todo el universo -que soy realista y conozco mis limitaciones-, pero sí al menos por esta galaxia. Y no es mucho pedir dado que el universo es infinito y la galaxia representa tan sólo una ínfima parte del mismo, con lo que, viéndolo proporcionalmente, y a comparación con, digamos, Yoda u Obi Wan Kenobi, yo sería un feliz y amado ignoto.
El domingo pasado mi novia y yo fuimos a Moreno. Para quienes no ubiquen Moreno en el mapa, sólo basta decir que llamar a Moreno es llamar a larga distancia. Y eso es caro. Bueno, llegamos a Liniers y me pongo en la fila de la boletería. Pregunto "¿Cuánto es hasta Moreno?", obteniendo como única y rotunda respuesta los dedos del empleado moviéndose por la abertura para pasar el dinero, haciendo un gesto de "primero pagame, pedazo de hijo de puta" (la traducción de este gesto no necesariamente tiene que ser el aquí expuesto, pero a los fines del relato cuadra perfectamente). Ya de entrada me dió bronca no poder verle la cara a esta persona (la boletería tenía vidrios espejados). Bueno, pago 1 peso por los dos boletos y nos dirigimos al andén. Casi 40 minutos viaje parados, sin conseguir asiento. Al llegar a Moreno, mi novia, sagaz y conocedora del procedimiento de tomar trenes, me dice "sacá tu boleto que lo tenés que mostrar". La cosa era fácil si no lo tenía en los bolsillos, seguramente estaba en un tacho de basura de Liniers. Puta costumbre de viajar tanto en subte. Llegando al puesto de los guardas, y viendo cómo mucha gente prefería evitar el trámite bajando a las vías, pensé "Bueno, lo tiré sin darme cuenta. Diciendo la verdad me entenderán y me dejarán pasar. Además voy con mi novia y ella sí tiene boleto." Sí, todo muy lindo, soy un ejemplo de honestidad:
usted: Buenas tardes, señor inspector de TBA. Míre, la cuestión es que sin darme cuenta tiré el boleto en Liniers. En un tacho, porque no me gusta hacer mugre.
señor inspector de TBA: Tenés que pagar la multa, flaco.
usted: pero míre que vengo con mi novia y ella sí tiene boleto, con lo que puede deducirse que en un momento hubo dos boletos.
mi novia: Che, acá me dicen que mi boleto sólo era hasta Castelar.
inspector de TBA: son 7 pesos de multa.
usted: ...
inspector de TBA: ...
usted: ¿Cómo que hasta Castelar? Si yo le dije dos-hasta-Moreno-por-favor.
inspector de TBA: Buenos, te cobro 4 pesos por los dos...
En ese momento quise ser un Power Ranger, no para transformarme y luchar contra el Mal, sino sencillamente para estar en otro lado, la tele por ejemplo. Pagué la multa obsecuentemente y nunca más nombramos el asunto hasta hoy.
En fin, éste es uno de los primeros capítulos de las indignantes desavenencias que mantengo con el mundo. Bueno, ésa y la del otro día en que una vieja puta de mierda atropellaba a los transeúntes con su valijas con rueditas.

