Un slogan para usted
Mirá, son las 4:22 de la mañana y estoy esperando que terminen de bajar 3 discos de Johnny Horton y bueno, la verdad no tengo gran cosa para decir así que se me ocurrió proponerles un concurso de eslóganes para el blog y de esa manera acercarme al gran público y ser famoso y querido por todos y que nunca-nunca falten chicas que quieran salir de adentro de un pastel. Eso.
Ah, y si quieren, y como hice una vez sin mayor repercusión, también pueden proponer temas para que escriba puesto que no se me ocurre ni mierda.
Bueno, me fuí a... algo.
Perdidos en el supermercados Vol. 3
"Fuí al mercado para realizar mi alma, porque no tengo lo que necesito; primero maldijeron, después me apretaron hasta lastimarme..."
TU ALMACENERO NO TE ENTIENDE
Estela Pelongui de Martínez Uretra es una respetable ama de casa que cuando no tiene otra cosa mejor que hacer es maestra de 6º grado. Cuando ella, su marido -el ex coronel Martínez Uretra- y sus 5 quintillizos -Johnatan, Esteban, Francisco, Atilio y Augusto- se mudaron a Pilar, todos fueron muy felices pero tanto los hombrecitos que hicieron la mudanza (o sea, los de la empresa de transportes) como el dorima y los críos, necesitaban algo para reponer fuerzas, fue ahí cuando, en un desesperado mas lúcido uso de memoria visual, la señora Pelongui (de Martínez Uretra) recordó aquella publicidad de Yogurísimo® dónde la madre -estoica y desinteresada-, no pudiendo respirar casi por el esfuerzo en complacer las necesidades de su familia, no tiene siquiera que decir QUÉ está buscando ya que el almacenero puede leerlo en su frente. Así es cómo nuestra heroína sale echando putas (la mucama y la cocinera) y va directo al almacén envuelta en un éxtasis místico y confiando en que la Providencia le dejará un estigma en la frente que sólo la fe del comerciante entenderá como "Déme yogur". Como nada de esto sucede, y la señora sabe que si vuelve a casa con las manos vacías su macho le cortará la extensión de la tarjeta de crédito, no tiene mejor idea que desviar la atención arguyendo que el vendedor de comestibles al por menor le tocó el culo, con lo cual el ex coronel le manda un batallón de buzos tácticos para que le rompan todo a ese antipatria. Las últimas novedades del frente indican que vamos ganando.
Perdidos en el supermercado Vol. 2
"I'm all lost in the supermarket, I can't no longer shop happily, I came in here for that special offer: guaranteed personality"
SIEMPRE LIBRE
Por motivos que escapan a nuestra limitada comprensión, el nombre de la protagonista de este episodio será mantenido en la privacidad y será sustituído, digamos, por el de Mariana G®. Víctima de la publicidad fraudulenta, la señorita G® llenó el carrito con toallas femeninas de primerísima marca. El spot que podía verse por la tele era harto convincente, amén de lo bien filmado que estaba y lo linda que era la actriz que allí aparecía. Bueno, que siguiendo una lógica dinero-invertido-en- publicidad/calidad-del-producto, éste NECESARIAMENTE tenía que ser lo mejorcito en calidad de protección diaria y frescura total (como Halls). Munida de un bolso lleno de dichas toallitas, la jovial señorita G®, partió a la estancia de una amiga a pasar un fin de semana a puro aire libre y yogur Ser®. La cosa se complicó cuando, luego de haber andado a caballo (nuestra heroína es una eximia jinete) durante horas, se dió cuenta de que las toallitas no protegían ni mierda y estaba toda manchada. Esto, en la mente de la afable señorita G®, se tradujo en algo así como "Ay, este caballo me lastimó", con la subsiguiente orden de su amiga de que sacrificaran al ico-ico por comportarse tan groseramente con la invitada. El caso se conoció poco después y los titulares de todos los matutinos, vespertinos, revistas del corazón, radios oficialistas y de la oposición fueron unánimes al catalogar a la monísima señorita G® con el mote de "boluda".
Bueno, eso. Prometo más y mejores crónicas de la vida en el bazar.