lunes, diciembre 27, 2004

No cambie de canal

Hoy habrá un gran show. Todos atentos e idiotas frente al televisor que dice cómo amar, vivir, cantar, reir, saltar, sentir, cagar, morir, crecer, posar, beber, mirar, hacer, crear, pertenecer...
Adopto la frase "si comprar esto te hace feliz, entonces yo también puedo comprar tu felicidad". Hasta qué punto se ha desvirtuado todo, hasta qué punto la masificación de falsas necesidades se ha extendido y ha ido cubriendo las cabecitas de las personas, hasta qué punto pregunto encima yo, idiota de mí, que justo ahora recuerdo que desde siempre la vestimenta y demás accesorios fueron marcas de status, de diferenciación, la misma diferenciación que en escasas situaciones se da para escapar a lo uniforme, sino que, muy por el contrario, se presta a una marcación de corte discriminatorio, de yo-tengo-más-que-vos, de ser alguien más, de no ver.
¿Qué es ser fiel a sí mismo, a sus convicciones? Si muchas veces la ideología, si no impuesta, es menos "felizmente" adoptada de aquí y allá a conveniencia. Las buenas influencias son aquellas con las que uno se cree mejor persona que el que tildamos de equivocado. ¿Existen buenos o malos referentes? Yo creo que sí, pero por lo mismo que decía, de sentirse cómodo, peleador y no un aportador pasivo, hacedor de revistas de crucigramas, resolvedor de enigmas de concurso televisivo.
Esto que digo no es nada nuevo. Pero la gente no te escucha, y la culpa principal es la propia al perderse uno en la misma vorágine fantasiosa, abigarrada y sugerente del combo con papas y gaseosa.
Yo mismo soy culpable y cómplice, yo tengo msn.

martes, diciembre 21, 2004

Saludo obligado

Antes que nada pido perdón por la ausencia, pero, a decir verdad, la época del año exige y me impele a decir unas cuantas cosas al respecto. Esta frase podría sonar a que me erigo en vocero de algún sector disconforme con la Navidad, pero tanto ustedes como usted (o sea yo) sabemos que las críticas y enfoques sobre la misma abundan no sólo en la web sino también en el tan cotidiano boca-a-boca.
Las cosas suceden muy rápido y esta era sólo nos permite salir de compras y apenas exigir la factura al vendedor. Ya de entrada algo no me cuadra del todo: la imagen impuesta de un gordito (simpático, la verdad sea dicha) con barba y un atuendo abrigado. Sí, estoy hablando de Papá Noel. ¿Cómo puede ser gordo si cuando baja a este hemisferio a repartir regalitos se debe cagar de calor, sudar y consecuentemente quemar esa grasita de más? La única vez que mi papá se disfrazó de Papá Noel pensamos que era un ladrón.
Segundo. ¿Por qué tanta preocupación porque la gente no pase sola esta fecha? Vamos, es una noche más. Y si le sacamos la cantidad de boludos que llenan la sala de urgencias del Instuto del Quemado y demás hospitales atendiendo a gente que se sacó un ojo con el corcho de la sidra, agregando por qué no que es muy jodido conseguir taxis... es una noche más de joda en Buenos Aires. Una-noche-más. No se resuelven los problemas del mundo, ni hay concesiones de ningún tipo, ni los pueblos olvidan sus querellas. No pasa eso con el mundial del fútbol, menos va a pasar con la Navidad.
Pero siempre podemos recibir algún que otro regalito, la ilusión de que alguien haya pensado en nosotros sin conocer siquiera nuestro talle... mucho menos nuestro gusto. O por conocerlo, o al menos percibirlo durante los breves encuentros durante el año que se va, es que terminamos agradeciendo una camiseta que nunca usaremos. Uno de los pocos regalos navideños que amé fue un libro: "La naranja mecánica". Después, todo muy lindo, muchas gracias y brindemos.
Y bueno, se potencia el consumo . ¿Se potencia el consumo? Nos alegramos, hacemos planes para el año entrante, año en que seguramente dejaremos de fumar, comer más sano, hacer deporte, escribir una novela o ver una novela a la tarde, etcétera, etcétera. Lo mismo de siempre. Ser buenos es cosa de uno y un puto día entre 365 que hay para elegir no es un aliciente ni mucho menos. Si exiten personas que se motivan, allá ellos y su felicidad. Yo me voy a la casa de un amigo, no sabemos qué vamos a comer pero sí qué vamos a escuchar.
Si esto sonó pesimista o es una denostación gratuita de esta celebración, no lo sé. De todas formas, debo ser punk. Se explica todo, ¿no?

Saludos a todos. Pásenla bien. Siempre.