sábado, agosto 21, 2004

Estamos trabajando para usted

Sabrán disculpar las molestias ocasionadas y la consiguiente falta de actualización de posts. Sucede que estamos refaccionando el lugar para su mejor comodidad. Queremos hacer placentera su estadía aquí como una mínima compensación por las estupideces que se leen en este blog. Sólo queda anunciar que en breve volverán con toda normalidad y festejaremos, beberemos, comeremos como hijos de puta, alguno que otro eructará y alguno que otro le tocará las piernas a alguna por debajo de la mesa, reiremos y seremos muy felices.
Nos vemos. Y si no nos vemos, es porque me están dando la espalda. Odiosos.

lunes, agosto 16, 2004

Esto es más que una obligación

Claro que sí. Están todos más que obligados a ir a nuestra fiesta el día sábado 21 de agosto a las 23 hs. La cita es en Rivadavia 781 (La casona del arte).
Demás está decir que tienen que llevar a sus amiguitos y amiguitas. Es una orden.

lunes, agosto 09, 2004

Perdidos en el supermercado Vol. 1

"Veinte dólares compran mucho maní. ¿Cómo? El dinero se cambia por bienes y servicios." (Homero J. Simpson)

Jabón que lava más blanco
En un pueblito al sur de los Estados Unidos, John Harvey fue expulsado de su trabajo al no mantener impoluto su uniforme. Sharon, su esposa, trató por todos los medios de hallar una solución al tema de las manchas, no pudiendo encontrar una jabón que lavara más blanco; ni siquiera que lo dejara igual que el del resto de sus compañeros. John pasó varios meses deprimido sin poder desarrollar su labor. Comenzó a beber y a golpear a sus hijos. No, no se había convertido en una buena persona. Pero, gracias a la Providencia, Wal-Mart abrió una sucursal en dicho pueblito y Sharon no sólo pudo encontrar el jabón que lavaba más blanco, sino que también la emplearon en una de las cajas registradoras. Por supuesto que el uniforme de John quedó impecable y el Ku Klux Klan estuvo contento de volverlo a admitir. Esa misma noche festejaron y se cargaron un par de negros que lavaban su ropa en el río. John manchó adedre su uniforme confiando en el bendito jabón que lo devolvió a la vida.


Todo en uno
Seducido por la convincente publicidad, Mariano Benítez fue corriendo a la sucursal más cercana y compró el último modelo de teléfono celular: más pequeño que ningún otro, se puede envíar e-mails, chatear, sacarse fotos, jugar al Counter Strike, tomarse la temperatura y exprimir naranjas, entre otras tantas prestaciones imprescindibles para la correcta vida cotidiana. Vamos, que si MacGyver usara celular, tendría sin dudas dicho modelo. Embelesado ante semejante aparatejo, Mariano salió del local y cruzó la calle con tanta mala suerte que fue pisado por un colectivo. Aún con algo de conciencia, Mariano dijo a quienes fueron a socorrerlo, "llamen a una ambulancia con mi teléfono". Las personas alabaron el diseño del telefonito y se preguntaban si había un ringtone con la melodía de de Star Wars. Para cuando llegó la ambulancia, Mariano llevaba 45 minutos agonizando. Eso sí, el teléfono lo usaron para poner a su novia al tanto de la tragedia. Su novia dijo "Oh, no, qué desgracia... pero qué bien se escucha."

¿Qué frescura, Abdula!
Durante la afamada guerra de Irak, una empresa de desodorantes quiso contribuir a aplacar la nostalgia de las tropas y envió un cargamento de desodorantes hacia allí. Algunos soldados caritativos los distribuyeron entre la población civil como muestra del preciado olor de la libertad. Los iraquíes, encantados con la novedad, pidieron más y más desodorantes. Al presupuesto de guerra le salia más barato regalar eso que la acostumbrada y poco subliminal propaganda. De manera que les dieron tantos desodorantes como quisieran y ellos, ay qué pintorescos, sentían por primera vez en la vida la frescura de occidente. Ahora todos son felices y algunos ya ensayan pasos de baile de rock 'n roll. Sólo algunos revoltosos utilizan el producto para la confección de bombas molotov. Pero, eso sí, sin dañar la capa de ozono.

Lamentablemente estas pequeñas historias no son ficciones y hay gente sufriendo la dulce, sabrosa, refrescante influencia de Coca-Cola.


viernes, agosto 06, 2004

El cine de Christoph Robledo

Nuevamente les traigo aquí la semblanza de otro artista desdeñado por el establishment cultural. Este verdadero cineasta maldito argentino no conoció en vida el reconocimieno debido. Tampoco conoció a su hermana, con la que no obstante mantuvo una agitada correspondencia durante varios años. Pero eso ahora no importa. Lo que importa es indagar un poco en la historia del gran director que nunca logró estrenar una puta película en su vida.
Nacido en Mar del Plata, en 1930, el pequeño Christoph desde la tierna edad de 2 añitos mostró una especial sensibilidad por el arte cinematográfico. Es famosa la anécdota que cuenta que, a los 4 años, montó una suerte de proyector casero con una lámpara y una sábana, teniendo la mala suerte de que los cables estuvieran pelados, con lo que electrocutó a dos de sus amiguitos. Algunos historiadores, haciendo gala de una literalidad exasperante, atribuyen este episodio a la posterior propensión de Christoph por un "cine electrizante, de alto voltaje". Yo creo que no es tan así.
La carrera de Christoph comienza a la par de la llamada "época de oro" del cine argentino. Fue asistente en varias producciones de estudio hasta que tuvo la oportunidad de dirigir su primer largometraje protagonizado por Mirtha Legrand que no pudo terminar al ser expulsado luego de alterar el guión. La propia Legrand nos cuenta: "Sí, recuerdo a ese individuo... reescribió una escena y puso que mi personaje debía salir en pelotas. Una falta total de respeto. Yo dije 'mierda, carajo, ¿cómo se justifica que salga en bolas si la historia transcurre en invierno?' Demás está decir que la producción fue suspendida."
Luego de eso fue catalogado como el "saboteador" del cine. Nadie quería contratarlo y eso lo condujo inevitablemente a la bebida y posteriormente a la autogestión. Sí, el gran Christoph fue el fundador del cine independiente. Munido solamente con una cámara y unas pocas luces, Christoph se lanzó a la producción de sus propios proyectos. De esta época son los films "Mi perro manda en casa" y "De copas con Chaplin", dos clásicos melodramas subvertidos por dosis de escenas gore. Ninguno de ellos fue estrenados comercialmente pero arrasaron en los festivales europeos del año pasado durante una retrospectiva.
Luego se lanzó a la concresión de un ambicioso proyecto cuyo resultado es la trilogía de temática más bien controvertida para la época: "Yo soy quien festeja a tu hermana", "Yo soy quien festeja a tu hermana menor" y "Yo soy quien festejó a tu mascota". A causa de esto pudo haber sido excomulgado pero se salvó por no ser religioso. Las asociaciones de defensa de los derechos del animal protestaron y una vez más el estreno fue fallido. El se limitó a decir "soy zoofílico porque tu hermana es una perra." Ni tan popular para la gran masa ni tan intelectual para las elites, Christoph decidió arremeter contra todos y cada uno de ellos. Así fue que se opuso sistemáticamente a cuanta expresión cinematogrífica existiera. De este proceso rescatamos lo siguiente:
- Al Cine-Ojo opuso el Cine-Cojo que consistía e filmar usando un trípode con una pata más corta que las otras dos. Dando por resultado planos oblicuos que algunos compararon con el expresionismo, a lo que él respondió: "Mírenla de costado entonces, manga de infradotados."
- Al cine clásico hollywoodiense respondió con "El cisne plástico saddamhussiense", película experimental donde durante 2 horas y media vemos un patito de plástico caer desde un séptimo piso.
- Al Cinema Novo Brasilero respondió con su Cinema Bobo Dominguero.
- Al Dogma 95 retrucó con su "Dos más cinco".
- Al Nuevo Cine Español le opuso su "¿Me das un chicle, Imanol?"
- Y al Tercer Cine Argentino le dijo ""Prefiero ser de cuarta y uruguayo."
Abatido por los obstáculos, Christoph se exilió y terminó sus días en Paraguay. Falleció algún día de 1998. Ahora los círculos intelectuales reinvidican la figura de Christoph y gastan páginas y más páginas desde sus publicaciones. Yo respondo con sus últimas palabras: "Acá les dejo una película. Disfrútenla con Marx o comiendo palomitas."

martes, agosto 03, 2004

El mar y las montañas o la gran metáfora de la sociedad argentina (2º parte, la 1º está abajo)

Y ahora las montañas. Llega diciembre, Navidad, Año Nuevo, borracheras descomunales, ensalada rusa, pan dulce y sonreírle a los parientes a quienes con tanto éxito evitamos los 11 meses anteriores, y uno ya está planeando dónde carajo pasar las vacaciones. Como de original no tenemos ni mierda, lo primero que se nos ocurre es ir a la playa. Lo comentamos para no parecer antisociales y el tío Carulo nos pone al tanto de la situación: que privatizaron las playas, que está todo como el culo y un despotricamientio general típico de viejo de bar. La mujer de nuestro tío Ernesto alega que mejor así porque las playas no se llenarán de negros. Sabiendo lo idiota que es dicha mujer, no le hacemos caso y ahí es cuando se nos ocurre los siguiente: "¿Y qué tal si vamos a las montañas?" Pensamos algo de Mahoma y la montaña pero lo abandonamos pronto porque estamos realmente ebrios.Al día siguiente, y aún con ese ímpetu jipi, nos hacemos con la mochila, la carpa y otras gansadas más de ocasión y nos vamos pa'l sur. Al llegar nos damos cuenta de que ya no es como antes: los lugares para acampar fueron restringidos a una exigua porción de terreno y cuando nos aventuramos a acercarnos al camping contiguo, que da la casualidad que es pago y tiene una vista de puta madre, nos encontramos con que un custodio nos corre a los tiros. Para olvidar el mal trago decidimos dar un paseo por el bosque. Y así, infundidos en un nuevo sentimiento de amor a la naturaleza, y olvidando momentáneamente a Luciano Benetton, comenzamos nuestro apasible recorrido hasta que topamos con un pendejito de nombre Johnatan que no tiene mejor idea que arrancar las ramas de los árboles ante la mirada aprobatoria de su padre que, desde su 4x4, sonríe orgulloso. Nos indignamos y, al pasar, decimos algo así como "hay animales que todavía están sueltos", frase que escuchan unos jipis que están sintiendo las vibras del bosque y nos invitan a tomar unos mates y fumar un porrito , y pronto nos vemos involucrados en el tan conocido fogón. Hay uno que con su guitarra repasa la discografía completa de Lito Nebbia y Pastoral, sin contar los clásicos fogoneros "El tren de las 16" y "El fantasma de Canterville". Ya algo hastiados pero conservando algo de cordura, sonreímos como idiotas antes las consabidas alusiones al espíritu del bosque, el universo, Fabio Zerpa, los ovnis y el Señor de los Anillos... Y así nos pasamos las vacaciones. Compramos algo de chocolate para la familia y juramos nunca, pero nunca más en la puta vida volver a esas odiosas montañas.
Será hasta la próxima. Los quiero mucho a menos que sean jipis y tengan rulos.

NOTICIA DE ULTIMO MOMENTO: El ganador del torneo de quién se come más morcillas fue ganado por Michael Moore al tener que ser internado de urgencia Pino Solanas por ingerir morcillas hechas en... las montañas. Para no odiarlas.

El mar y las montañas o la gran metáfora de la sociedad argentina

Antes que nada quisiera agradecer a las dos personas que tan desinteresadamente han sugeridos sendos temas de conversación. El resto puede quedarse a leer pero quiero que sepan que su café tendrá un toque "exótico".
Bueno. Para empezar necesito hacer una breve contextualización geográfico-sociológica: el mar, a partir de ahora será Mar del Plata y con algo de ganas Villa Gessel. Las montañas (odiosas si las hay) serán las comprendidas entre San Martín de Los Andes y la Comarca Andina del Paralelo 42, y un poco más abajo por qué no, hasta Esquel. La sociedad argentina estará comprendida por toda la población económicamente activa (qué serio sonó eso, hasta suena verdadero y todo).
Siguiendo los versos de la gran epopeya homérica, "puedo vivir en el mar, el mar todo lo perdona, no como esas viejas y odiosas montañas", podemos inferir ya una metáfora o más exactamente un parangón con la sociedad actual argentina. O incluso me atrevo a decir que, al igual que los perros son las viva imagen de sus dueños, las montañas y el mar asimilan características de sus habitantes. Iba a decir que la culpa es de Dios por hacernos a su imagen y semejanza pero me iría un poquito a la mierda.
El mar, vasto, inconmensurable, metáfora de la eternidad, perfecta locación para la típica escena de amor pelotuda donde uno puede esgrimir una sarta de cursilerías para lograr el tan anhelado fucki-fucki, no es más que una ilusión. Una empresa ha ganado la licitación de casi todos los balnearios de Mar del Plata y ahora hay que abonar una entrada, hacerse exámen médico y dejar un depósito por cualquier daño que los subnormales de tus hijos pudieran ocasionar. Y la cosa no termina ahí: han instalado un pequeño artilugio junto a la orilla donde hay que depositar una moneda para activar el sistema de olas. Sí, las olas se pagan; ¿o qué mierda creían? Ni hablar de la venta ambulante en las playas. Algunos de los vendedores ahora usan un ridículo uniforme que dice "Policía" y otros se han dedicado a protestar, siendo acribillados por aquéllos durante el último piquete en Punta Mogotes (se comenta que Michael Moore y Pino Solanas están preparando un documental sobre el tema... eso o se juntaron a comer un asado y armaron un torneo a ver quién comía mas morcillas, no estoy seguro). Bueno, como consecuencia de la privatización de los balnearios marplatenses, ahora tenemos que ya no hay vendedores de barquillos ni cualquier otra boludez que uno compra en la playa, no hay más pendejos molestos corriendo por todos lados y llenándote los huevos de arena, no hay más señoras voluminosas comiendo churros rellenos con dulce de leche y haciendo crucigramas... Sólo tenemos promotoras de culos inefables vendiéndote cosas que no importan pero dios santo, ¡qué pedazos de culos, mama mía! Y el mar, al igual que quienes vendimos el alma, supo perdonar. Me parece que más que bueno y comprensivo, el mar es un pelotudo.

CONTINÚA EN EL PRÓXIMO POST PORQUE ANDRÉS ME DIJO QUE ERA MUY LARGO.-

lunes, agosto 02, 2004

Se viene...

Se viene el tan esperado próximo post... cuando tenga un tema del cual hablar...
El motivo de este es que ustedes sugieran un tema para que escriba alguna estupidez como de costumbre y luego hacemos un debate o nos tomamos unas mirindas, ¿sí?
Bueno, piensen algo.. . Y sí, es una orden.