La caca es para todos
"¿Por qué no disponer de una de las pocas cosas que produce uno mismo? ¿Por qué dejar pasar un acto creativo -el de cagar- donde contenido y forma se revelan de la manera más coherente y perfecta?" Estas palabras pertenecen al escultor Guba Cudding Jr para quien hacer cacona era un arte pero para el ojo no avezado y obtuso era sólo un infradotado moviendo el culo mientras cagaba. Este artista nunca pudo ser reconocido en vida por sus pares y por la crítica que fruncía la cara ante sus obras. Nunca el cliché "esta obra es una cagada" fue tan literal como lo fue ante las creaciones de Guba. No obstante lo cual, a él no le importó y, pagando con la misma moneda, se cagó en la crítica. Sí, se cagó sobre la crítica Estela Bardhal que sufrió una crisis nerviosa y se comenta que la única crítica en su vida subsiguiente fue su situación económica. Pero eso es otro tema.
Guba pasó por varias etapas durante su carrera: su etapa clásica nos revela unas cagadas armoniosas, donde lo que prima es la sección áurea y un naturalismo que haría temblar al propio escritor Zola, quien dijo "nunca podré describir tan fielmente esas heces".
Luego pasó a su etapa manierista, expresionista, moderna y posmoderna, pero sería una mierda detenerse en ello. Algunos historiadores aseguran que tuvo una etapa surreaslista, a lo que Guba respondió: "yo también creí tenerla pero no me acuerdo."
Sin embargo, Guba siempre rehusó pertenecer a un movimiento en concreto. Él decía que el arte debe ser para todos, declaración que le valió el mote de "sorete comunista". Acusación que Guba respondió con un virulento pedo. Y más o menos así siguió todo hasta que Guba murió asesinado por unos sicarios del Vaticano que lo mataron luego de que manifestara su intención de recrear "La Pasión". Algunos lo tomaron a mal.
Hasta aquí, una breve reseña de la vida de este gran artista. Pero me gustaría terminar con un frgamento de una carta publicada póstumamente en la que Guba cuenta una anécdota de cuándo tenía 6 añitos, y en la que se vislumbra ya esa intención de llegar a todos con su arte y su poética de "la caca es para todos" :
Cacovia, 25 de marzo de 1936
Era tan bonito y caballeroso que me exasperaba, siempre tan arregladito con su corbata y sus zapatitos relucientes que daban ganas de ponerlo bajo el sol con una lupa sobre la cabeza y derretirlo. Yo, que de a ratos me ponía a mí mismo entre los que se sientan al fondo, le tenía una bronca tan gentil, tan adecuada a su manera de ser. El pequeño gentleman, que, creo, se llamaba Claudio, un buen día, durante un recreo, comenzó a disertar acerca de que las mujeres hacían pis pero no hacían caca porque eso era muy sucio para una dama. (¿Qué estupideces le decían en la casa al pobre niño?) Por mi parte, y siguiendo su plan de gentileza, aduje cortésmente que, de hecho, las mujeres sí hacían caca, a lo que Claudito respondió airadamente que no, que era imposible concebir que una señorita hiciera algo tan indecente. Entonces insistí en mi punto de vista y él otra vez refutó mis apreciaciones. Así estuvimos hasta el final del recreo (cuando se es chico, los quince minutos del recreo largo son una verdadera extensión de tiempo), y yo, cansado de la diplomacia, no tuve mejor idea que encajarle una buena ñapi en el estómago por terco y boludito. El alumno, tomándose la zona afectada con las dos manos, regresó al aula presto a contarle lo sucedido a la maestra. Yo me escondí detrás de una trepadora, no por miedo a una represalia de mi compañero, sino porque no quería comerme el reto de la docente, sin contar la mala nota, la firma en el cuaderno negro de dirección y el mañana no entra si no es con sus padres. Por suerte, de a poco fui perdiendo esa vehemencia para defender mis ideas, no vaya a ser que ahora, de grande, tenga que surtir de trompadas al primer tarado que me diga que aquella morocha que se va por allá debe cagar flores con ese orto que tiene.
Podrán tildarme de escatológico pero nunca de cagón.

